Colegio Mayor arzobispo Diego de Anaya

Este Colegio Mayor es conocido como El Viejo, dado su antigüedad. Se empezó a construir en 1760 en el antiguo solar del Colegio de San Bartolomé, ubicado en la actual Plaza de Anaya, el cual, se tuvo que destruir al quedar muy damnificado por el terremoto de Lisboa de 1755, empecemos por sus inicios.

El antiguo Colegio de San Bartolomé fue fundado por el Obispo Diego Anaya Maldonado en 1401. Había conocido en Bolonia el famoso Colegio San Clemente y a semejanza suya creó San Bartolomé. Este señor, que era arzobispo de la ciudad, construye el Colegio con un fin muy noble, recoger jóvenes inteligentes y pobres en recursos, atribuyéndoles una beca, que se les otorgaba a 17 estudiantes.

Se pretendía dar una sólida y disciplinada formación, residencia y sustento. Los colegios contaban con comedor, habitaciones, aulas y capilla. Los estudiantes tenían que demostrar su precariedad económica como sus méritos intelectuales. El mismo Anaya redactó los primeros estatutos del Colegio indicando el color del manto (grisáceo) y la beca (banda). En los comienzos, las constituciones marcadas se cumplían a rajatabla y de aquí salieron muchos colegiales que alcanzaron puestos administrativos muy importantes.

Al enterarse los nobles que de estos colegios salían los estudiantes que ocupaban los puestos más valorados, comenzaron a hacer triquiñuelas para que sus hijos pudieran hacerse con una plaza en estas aulas.

Los colegios mayores eran instituciones que daban formación universitaria de Grados Mayores (licenciatura y doctorado), además de dar alojamiento a los estudiantes y servían de amparo a las universidades.

Eran fundados por mecenas y funcionaban con gran autonomía porque los profesores daban las clases en el interior de estos. Para hacer los exámenes, los estudiantes, se desplazaban a la universidad, sólo tenían que atravesar la Plaza de Anaya. Los presumían durante toda su vida de haber pertenecido a ellos.

Con el tiempo, los diferentes colegios, empezaron a hacer una limpieza de sangre. Era una forma de evitar la entrada a judeoconversos y sus descendientes, aunque en realidad lo que escondía, era el no dar acceso a los estudiantes modestos a los que se les construyó una hospedería anexa al colegio principal, También ubicado en la Plaza de Anaya.

El prestigio que daba el estudiar en uno u otro Colegio hace que esto vaya cambiando con el tiempo y posteriormente pase a albergar estudiantes de clases pudientes. Los mecenas se cansan de pagar las becas y hacen de este Colegio un lugar más selectivo, huyendo de la masificación universitaria. En el siglo XVI bajó el nivel de estudios, todos los que ocupaban el Colegio pertenecían a familias nobles o acomodadas y sus hijos no tenía la necesidad o madurez para preocuparse tanto en su formación.

Durante su época de Colegio Mayor pudiente seguía albergando una media entre 12 y 20 estudiantes. Estos alumnos mantenían un bobo, que era el bufón que les amenizaba las noches. En la actualidad el bobo está representado en la figura del tuno, el cual llama a la gente con sus piruetas y panderetas. Se piensa que en este Colegio pudiera tener su origen “La Tuna”.

Era tradición en estos Colegios, que una vez alimentados los estudiantes, las sobras les fueran ofrecidas a los estudiantes pobres, más conocidos en aquella época como capigorrones o sopistas, ya que acudían a estos colegios a comer la sopa boba. La idea como Colegio y su constitución sirvieron de modelo para los demás Colegios Mayores. El bajo nivel de estudios y que los mecenas desistan hacen que desaparezca en el siglo XVIII. Don Diego Anaya está enterrado en la Catedral Vieja, en una capilla del claustro. Fue uno de los cuatro Colegios Mayores más importantes de Salamanca.

En el año 1760, en la misma Plaza de Anaya,  se empieza a edificar el nuevo edificio tal y como lo conocemos, concebido en modo palaciego y corte neoclásico. Su fachada alberga cuatro columnas jónicas con un pórtico adelantado, un frontón triangular y escalinatas. En lo alto encontramos el escudo de los Anaya y a la izquierda la Capilla del Colegio que en la actualidad es la iglesia de San Sebastián.

En su interior encontramos un patio diáfano con doble galería de columnas, la parte inferior consta de 16 columnas dóricas y en la parte superior encontramos 16 columnas jónicas. Todo el patio está rodeado de vítores (Reconocimiento a los estudiantes que han terminado su doctorado) y cuenta con una escalera imperial de estilo griego, presidida por el busto de Unamuno. El busto es el que se califica como mejor retrato de Unamuno, hecho por Vitorio Macho en 1930.

La Plaza de Anaya

Cerca del Palacio de Anaya, en la misma Plaza de Anaya, se encuentra la Hospedería, que fue construida en 1715 por Joaquín de Churriguera. En este edificio se alojaban los estudiantes más pobres que, en su mayoría, trabajaban como criados para los ricos que vivían en el Colegio de San Bartolomé. También se utilizó para albergar a los estudiantes que una vez terminado sus estudios estaban buscando trabajo. Hoy en día sirve de aulario de la Facultad de Filología

Algo más escondidas, en un lateral del Palacio de Anaya, están las antiguas caballerizas, que han sido reconvertidas en cafetería de la facultad. Este establecimiento es muy famoso entre los estudiantes por su ambiente acogedor y su peculiar aspecto, con su techo abovedado y sus paredes de ladrillo visto. El edificio ha recibido numerosos usos, desde sede del gobierno civil hasta cuartel de Franco durante la Guerra Civil.

En 1810, las tropas Napoleónicas invaden Salamanca y un general de nombre Thiebault toma como residencia el Colegio. Por aquel entonces la catedral estaba rodeada de numerosos edificios, los cuales el general francés manda derribar para contemplar con claridad la catedral y dejar una plaza, la actual Plaza de Anaya. Despejada para posibles ataques y poder tener un jardín como se estila en los palacios de París.

De esta forma nace la Plaza de Anaya en 1811, en la que en ocasiones hubo acacias y en otras ocasiones fue un descampado. En el año 1890, se amplía esta Plaza de Anaya, anexionando parte de la calle la Rúa a esta plaza y desapareciendo los solares antes edificados. En 1972 se realiza la última reforma, terminada tres años después y dejándonos el aspecto actual.

En la España del siglo XVI había seis Colegios Mayores; cuatro en Salamanca: los de San Bartolomé o Colegio Viejo (1400)​, el de Cuenca (1500), el de Oviedo (1521) y el palacio de Fonseca o también llamado de Santiago el Zebedeo (1578); uno en Valladolid: el de Santa Cruz (1482) y otro en Alcalá de Henares, el de San Ildefonso (1499). Los colegios menores o simplemente colegios eran donde se daba el grado menor, bachiller, que por aquel entonces servía para ejercer una profesión.

No dejes de pasear por la Plaza de AnayaVisitas guiadas en Salamanca, por la ciudad. donde podrás encontrar el famoso astronauta, esculpido como falso histórico, para adornar una parte bastante damnificada de la fachada de Ramos de nuestra Catedral Nueva. Ya que van a ir a verlo, en la misma fachada podrán encontrar más esculturas como un toro, un mono con un helado y aves, pero como les explicaba, son falsos históricos para que no se lleven ustedes a engaño pensando que esos tallados son de la época en la que se construyó la fachada original. Estas tallas fueron hechas por Miguel Romero en el año 1992 para rellenar la puerta donde se habían perdido el 90% de las tallas. El artista quiso plasmar su afición por la astronomía y esculpió el famoso astronauta de 30 cm de alto y que ya ha cumplido 25 años. Esta simpática escultura junto al tuno que está en la iglesia de San Benito, son obras de Miguel Romero.

Si tienes tiempo, te recomiendo que entres a tomar algo Las Caballerizas. Es un bar restaurante que está ubicado entre la Plaza de Anaya y la calle El Tostado. Forma parte de la facultad de Filología, en el antiguo Colegio que construyeron para albergar a los menos pudientes o a los que ya habían terminado sus estudios. En estos momentos está regentado por el señor Antonio y su familia. En Las Caballerizas encontrarás precios para estudiantes y una barra llena de tapas maravillosas. El local y el ambiente bien merecen una visita.

La Plaza de Anaya es un lugar muy turístico por ser una de las plazas más importantes y bonitas de la ciudad de Salamanca. En las escaleras de la facultad y en la Plaza de Anaya, muchos estudiantes, entre ellos yo misma, buscábamos a los extranjeros para hablar otros idiomas cuando éramos jóvenes y no teníamos el dinero para viajar a otros países. De esta forma conseguíamos poner en práctica nuestros conocimientos y mejorar. Quizá por esta razón sea mi plaza favorita y donde más me gusta sentarme a leer.